El Seat 600 que mis padres habían comprado el año anterior y del que ya me sentía dueño absoluto, era nuestro salvoconducto. Con la gasolina de 85 octanos a apenas diez pesetas el litro, llenar el depósito era casi un trámite. Pusimos rumbo a París
Con el paso de los años, el primero de mayo va adquiriendo normalidad y se convierte en una fiesta con tranquilidad, lo que antes parecía imposible…