La ruta de los volcanes

Carlos La Palma
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La Ruta de los Volcanes en La Palma no es un simple sendero; es una travesía por el espinazo de una isla que aún late. Para un montañero, el ascenso desde el Refugio de El Pilar comienza bajo el susurro de los pinos canarios, un calentamiento necesario antes de que el terreno se vuelva austero y mineral. A medida que ganamos altura, el verde cede paso al negro del lapilli y al ocre de las coladas más antiguas, marcando la entrada a la dorsal de Cumbre Vieja.
 
El esfuerzo físico se ve recompensado con una perspectiva aérea brutal: a un lado, el Valle de Aridane; al otro, las vertientes que caen hacia el este, a menudo bajo un mar de nubes que nos hace sentir en una isla flotante. Coronar el Pico Birigoyo o bordear el cráter del Hoyo Negro exige una lectura técnica del terreno, donde la ceniza volcánica pone a prueba la tracción de las botas y la gestión de la zancada. Es una montaña viva, donde el viento suele soplar con la autoridad de quien domina el Atlántico.
 

Refugio del Pilar a Los Canarios

Uno de los momentos cumbres es el paso junto al Duraznero, cuyas cicatrices de 1949 nos recuerdan la juventud geológica de este paisaje. El descenso hacia Los Canarios es un ejercicio de resistencia para las rodillas, un zig-zag constante sobre terreno suelto que requiere concentración. Sin embargo, la vista del Volcán de San Antonio y el faro de Fuencaliente al fondo, como meta visual, ofrece una motivación épica. Es una ruta de contrastes térmicos y visuales, donde pasas del frío de la cumbre a la solana meridional en pocas horas.
 
Al llegar a Los Canarios, con el polvo volcánico impregnado en la ropa y la piel, queda la satisfacción de haber cruzado una de las cordilleras más singulares del mundo. No es la altura absoluta lo que define esta ruta, sino la magnitud de la geología que pisas. Es una experiencia de montaña pura, cruda y profundamente volcánica que exige respeto y regala una de las mejores panorámicas que un senderista puede encontrar en el archipiélago.

Tras las huellas de los guanches.

Sensaciones gráficas

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Con una longitud de 22 kilómetros, el itinerario de la ruta de los Volcanes tiene un desnivel de 1.207 metros. Su recorrido natural oscila entre los 725 metros de altitud mínima en Fuencaliente y los 1.932 metros máximos que se alcanzan en la cresta de la cumbre. Su superficie combina sendero, pista forestal y asfalto. El trekking permite contemplar las dos vertientes insulares y, con un poco de suerte, especies animales endémicas como la graja y el cernícalo.